lunes, 3 de agosto de 2015

Lo has entendido todo Del Revés

PUEDE CONTENER SPOLIERS. AVISADO QUEDAS.

Ayer leí un artículo del Huffington Post en el que su autor calificaba la última película de Pixar como "una hermosa exaltación del orden (patriarcal)". Pues bueno, vale. Pues a mí no me ha convencido. Aquí el artículo por si no lo habéis leído.

Del Revés nos presenta una historia muy simplificada en gran cantidad de aspectos por dos razones. La primera es que es una película infantil. En una película para niños puedes tratar temas complejos, pero no esperes la profundidad de The Imitation Game o Una Jaula de Grillos, por poner dos ejemplos. La segunda razón es que el mensaje que transmite es tan importante que exigía esa simplificación. Es algo importantísimo, que se puede resumir en una única frase:

Sentirse triste es normal, y a veces beneficioso.

En este mundo el el que nos bombardean con mierdas sobre pensamiento positivo, el poder de sonreir frente a la adversidad, de ser siempre optimistas; es digno de alabanzas que uno de los grandes estudios cinematográficos del mundo muestre a mentes sin desarrollar que cuando todo se tuerce tienen todo el derecho del mundo a patalear, a llorar, a mostrar que lo que está pasando no es de su agrado. Este mensaje debe calar hasta lo más profundo. Sólo así tendremos personas adultas emocionalmente sanas.

Bueno, pues todo esto da la impresión de que al autor se le ha pasado muy por encima.

En lugar de eso, entramos en una diatriba en la que se acusa a Disney de "la defensa de los valores tradicionales y, muy especialmente, [...] la familia."

Creo que no hemos visto las mismas películas Disney. Si no me falla le memoria, este es el primer largometraje de Pixar que nos presenta una familia nuclear completa y normativa. Y la primera de Disney desde Peter Pan(1953).  Curiosamente, Frozen fue acusada de promover la homosexualidad y el bestialismo. Yo no sé qué cojones va la gente a ver al cine.

«Al revés(sic.) lo que nos muestra es la peripecia, más o menos sofisticada, de una chica extremadamente "femenina"». Donde vive este señor el hockey sobre hielo es lo más "femenino" después de las Barbies.

«Se subraya cómo madre e hija deben hacer un esfuerzo -incluso con sonrisas- para que el padre/proveedor se sienta respaldado afectivamente en un momento complicado de su vida laboral.» ¿Y cómo funciona eso? Parecería un detonante para la explosión del final, en la que la joven Riley decide que está triste, y si a sus padres no les gusta, que se jodan.

«Tampoco hay que olvidar que, por supuesto, el Miedo y el Asco son masculinos, por más que este último se represente con una chica-brócoli, y que la Ira es un irascible varón.» Ay por favor. Las prosopopeyas bien, por lo que veo. Me gusta especialmente lo de que Asco sea masculina.
Aquí el personaje más varonil de toda la película.

Al César lo que es del César. En el inglés original, todos los nombres de las emociones tienen género neutro. Con la traducción Miedo y Asco se convierten en masculinos mientras que Alegría, Tristeza e Ira se vuelven femeninos. Esto es obra del estudio de traducción y doblaje, que no pudo, supo o quiso hacer coincidir el género de los nombres con el género aparente de los personajes. Pixar aquí ni pincha ni corta.

Podría seguir, pero tampoco me apetece ensañarme. Quelonio fuera.

martes, 7 de julio de 2015

La falacia mercantilista, o el argumento ad monsanto

Es casi un hito en la vida de los que nos hacemos llamar (o nos llaman) escépticos. Un hito que se repite hasta la náusea, una y otra vez. Te pones a discutir sobre organismos genéticamente modificados, comúnmente llamados transgénicos, con alguien que se muestra en contra. En esa discusión es cuestión de tiempo que tu interlocutor saque a colación a Monsanto, esa horrible empresa, y sus prácticas draconianas, reales o imaginadas. Algunas de ellas incluyen que obligan a los agricultores a comprar sus semillas (no lo hacen), que demandaron y desplumaron a un granjero porque cuatro semillas de maíz transgénico fueron arrastradas por el viento a su granja y germinaron (las robó, y no fueron cuatro, fueron bastantes más y no germinaron por providencia divina), o que su maíz genéticamente modificado mató a 37 millones de abejas en Ontario (que no sólo es mentira, es que el cuerpo de la noticia aclara que habrían sido los pesticidas). Si te armas de paciencia y consigues atravesar esta maraña de patrañas machete(metafórico) en mano, llegarás a la frase que realmente sentencia este asunto:

"¡Monsanto hace lo que hace porque lo único que le interesa es lucrarse!"

Pues mira, es así.

Monsanto es una empresa privada. Las empresas privadas, todas ellas, se rigen por un único principio: ganar dinero. Cuanto más mejor. Es un hecho que no voy a tratar de refutar, porque no se puede. Sí, la razón de ser de Monsanto es vender transgénicos con el objeto de engrosar las carteras de un selecto grupo de personas. ¿Qué nos dice eso de su producto? Nada en absoluto.

Vivimos en un sistema capitalista. Mientras siga siendo así, los productos que queramos adquirir provienen, en su mayor parte, de empresas privadas para las que tu bienestar es secundario. Lo primordial es que haya beneficios. Por suerte para nosotros, ahí entran los gobiernos con sus leyes, regulaciones y prohibiciones a impedir que Ikea, Citröen, Phillips, Bimbo, Chanel o la frutería debajo de tu casa nos estafen con auténtica basura. Sí, Monsanto también. Porque los transgénicos se miran con lupa, y nada indica que vayan a dar problemas.

Este debate me recuerda a otro muy similar, el de las grandes farmacéuticas. Otros monstruos terribles que sólo buscan meternos medicinas por el gaznate mientras nos despluman, sin preocuparse de si estamos enfermos en realidad o si sus fármacos nos ayudan a mejorar. Sobre aquellas cosas que sean ciertas, no me voy a meter en cuáles, vale la misma respuesta para todas: empresa privada, busca ganar dinero. Gran sorpresa.

En el caso de las grandes farmacéuticas suelo recordar que realizan inversiones mastodónticas, y que entra dentro de lo razonable que esperen recuperarlas. De ahí los precios tan altos de ciertos medicamentos. ¿Pero sabéis cómo se soluciona eso? Con investigación pública. Si todos los países empiezan a meter dinero en la investigación farmacéutica en organismos públicos, veríamos cómo el precio de los medicamentos cae en picado. Porque, ¿sabéis a quién no le importa registrar pérdidas millonarias siempre que con ello obtenga una situación más beneficiosa para la gente como tú o como yo? A los Estados. ¿O acaso tener Cuerpo de Bomberos genera algún beneficio?

Pues mira tú por dónde, en el tema de los transgénicos sí que hay fondos públicos. Toda facultad de Ciencias de la Vida que se precie tiene gente trabajando en ingeniería genética. Y algunas ya han producido especímenes de uso libre, listos para ser usados. ¿Dónde está ahí el feo empresario con ánimo de llenarse los bolsillos?

Si vas a argumentar en contra de los transgénicos, olvida el dinero, olvida a Monsanto y prueba otra vez. Y no me aburras. No soporto que me aburran.